martes, 12 de mayo de 2009

Una historia.

Un día sentí que necesitaba un cambio, fui y me corté el pelo. Él no se dio cuenta así que me pinté las uñas, los labios y los ojos. Él me vio por un segundo y me sentí feliz. Así que me teñí el pelo de otro color y me empecé a vestir de otra forma. Él me habló. Un día mientras caminaba feliz con los amigos que me había hecho gracias a mi nueva apariencia lo vi con otra. Cuando la miré mejor me di cuenta de que ella era igual a como yo era antes. Desperdicio. Me cambié de colegio, me hice otros amigos. Había muchos chicos lindos, pero ninguno me llamaba la atención. Fue entonces cuando me di cuenta de que ya no necesitaba más cambios.

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