Aunque no hayas dado motivos, tal respuesta no satisface a los corazones celosos, que-a menudo- no son la causa, sino porque son así, celosos. Un monstruo que se engendra así mismo y de sí nace.
Todas mis respuestas se disuelven en lágrimas, y sin embargo, no puedo llorar. La crueldad posee un gran poder, y el suyo puede acabar con mi vida, pero nunca dañar mi amor.
Esto es culpa de la luna, que se desvía de su curso y al acercarse a la tierra más que de costumbre, hace enloquecer a los hombres.
Lo estúpido es seguir viviendo cuando la vida se hace insoportable. Además, tenemos el derecho de morir cuando la muerte se vuelve nuestro médico.
miércoles, 29 de julio de 2009
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